CONCEPTOS:
“Áreas emergentes”: se relacionan con una activa dinámica innovadora que las convierte en territorios que ganan en la actual fase de desarrollo capitalista
“Áreas acomodaticias”: en fase de adaptación a las nuevas dinámicas, pero en unas condiciones de elevada precariedad y coyunturalidad; y
“Áreas rezagadas”: con dificultades para responder a los retos actuales y que no acaban de encontrar un procedimiento específico de respuesta a los mismos.
En un primer momento, los procesos de desarrollo se asociaban a la combinación de tres tipos de recursos:
La presencia de materias primas y fuentes de energía "(capital natural)", la disponibilidad de medios técnicos y financieros para explotar tales recursos "(capital productivo)" y la existencia de infraestructuras y equipamientos adecuados para el desenvolvimiento de la actividad productiva "(capital físico-territorial)".
En los años sesenta, se incorpora otro factor de competitividad territorial: la existencia de población con un elevado nivel formativo y bien preparada profesionalmente, al que se denomina "capital humano", llegándose a considerar que sin él de poco servía la presencia de restantes recursos territoriales.
Por su parte, desde los últimos años ochenta y, sobretodo, en la década de los noventa, empieza a extenderse la tesis de que el desarrollo económico no puede ser considerado al margen de la estructura social; algún autor llega incluso a señalar que son necesarias determinadas normas de cooperación, para guiar la mano invisible de las transacciones mercantiles. Empieza así a revalorizarse este tipo de recurso anclado en la sociedad, al que se denomina "capital social", un concepto que puede definirse como el conjunto de normas, instituciones y organizaciones que promueven la confianza y la cooperación entre las personas, las comunidades y la sociedad en su conjunto.
“Capacidad innovadora”: entendida como la creación de un entorno proclive a la incorporación de nuevas ideas.
“Ventajas comparativas”: referidas a las condiciones naturales, mano de obra, etc.
“Ventajas competitivas”: referidas al saber hacer, profesionalidad, nivel formativo, espíritu empresarial, etc.
“Innovaciones reactivas”: mejoras exigidas por el carácter obsoleto de las infraestructuras de riego, incorporación de nuevos cultivos en sustitución de los que pierden rentabilidad por las modificaciones de la PAC, etc.
“Innovaciones ofensivas”: Apertura de mercados, adaptación a las nuevas demandas, etc.
OBJETIVO:
Analizar la dinámica reciente del caso del Bajo Guadalquivir en Sevilla, representativo de los espacios rezagados, fruto de las políticas agrarias e hidráulicas de la segunda mitad del siglo pasado, valorando sus posibilidades de adaptación a los cambios en curso. A tal fin, se han analizado las memorias de campañas de riego del periodo 1986-2003 y se han realizado entrevistas en profundidad a los principales agentes institucionales públicos y privados con responsabilidad en la gestión del territorio, así como entrevistas a los agricultores de la zona regable, la cual se considera como un espacio marcado por el paradigma hidráulico tradicional.
NUEVAS LÓGICAS SOCIO-ECONÓMICAS Y TERRITORIALES.
Cambios asociados a la globalización:
- El desarrollo de las infraestructuras y las nuevas tecnologías de la información, que por una parte, incrementan la accesibilidad de tales ámbitos, aunque por otra, acrecientan su vulnerabilidad, empujándolos a una continua readaptación cuyo éxito se relaciona con su capacidad para desarrollar o incorporar innovaciones.
- La terciarización de la economía, que está convirtiéndolos en espacios multifuncionales donde la agricultura es una actividad más y no siempre la más importante.
- La asunción de nuevas funciones por el conjunto del sistema rural y, dentro de él, por la propia agricultura, empujada a asumir roles relacionados con la provisión de bienes ambientales y culturales en lugar o además de los estrictamente productivos.
- La liberalización del comercio internacional de productos agrarios, que obliga a la búsqueda de una mayor competitividad para la agricultura merced a la incorporación de nuevas tecnologías, la apuesta por la calidad, la inserción y el control de los circuitos agrocomerciales.
- La concentración de la cadena agroalimentaria y el protagonismo adquirido por las grandes centrales de compra de carácter transnacional, que imponen las reglas del juego a los restantes agentes del complejo agrocomercial y, muy especialmente, a las explotaciones agrarias, que se erigen en el elemento más vulnerable de dicho complejo.
- La sofisticación de la demanda y la aparición de nuevos productos, con políticas basadas en la calidad y en la utilización de marcas individuales y/o colectivas.
- Un rediseño de las políticas públicas, marcado por la sustitución de políticas centralizadas y aplicadas «desde arriba», con un carácter asistencial y redistributivo, por otras apoyadas en la actuación de los diferentes actores locales, en soluciones endógenas y en programas que intentan huir del asistencialismo y fomentar la competitividad
- El bien conocido cambio de orientación de la PAC (desacoplamiento, modulación,
condicionalidad y refuerzo de la política de desarrollo rural).
Con ello se ha definido una nueva lógica territorial en la que ciertos ámbitos pierden su papel hegemónico mientras que otros, antes secundarios adquieren una dinámica ascendente. Así se crean áreas emergentes, acomodativas o rezagadas. (Mirar conceptos.)
INNOVACIÓN, APRENDIZAJE COLECTIVO Y DESARROLLO TERRITORIAL.
El territorio es un activo para el desarrollo por cuanto es el depositario de recursos, no sólo de carácter material (capital físico-natural e infraestructuras territoriales), sino sobre todo intangibles (capital humano y el capital social), relacionados con la generación de ventajas competitivas. (Mirar conceptos capital natural, productivo, fisico, etc).
Hay que prestar atención a dos elementos clave en los procesos de desarrollo:
1) el análisis de la situación de cada ámbito respecto a las nuevas lógicas socio-económicas y territoriales; y
2) la percepción de los agentes socio-institucionales respecto a las dinámicas que les afectan y las respuestas que se ponen en marcha para hacerles frente; lo que, a su vez, guarda una estrecha relación con la dinámica innovadora y con la concertación socio-institucional alcanzada
LA ZONA REGLABLE DEL BAJO GUADALQUIVIR (ZRBG). UN TERRITORIO REZAGADO EN LA ACTUAL FASE DE DESARROLLO CAPITALISTA.
La ZRBG presenta hoy serias dificultades de adaptación a las dinámicas vigentes que la convierten en un territorio rezagado. Este diagnóstico se basa en las siguientes consideraciones:
1. Elevada especialización agraria
2. Predominio de cultivos poco rentables, muy dependientes de las subvenciones y escasamente competitivos en el escenario actual de creciente liberalización comercial agraria.
3. Dificultades para encarar la diversificación de su agricultura y economía rural.
4. Escasa inserción en los circuitos comerciales internacionales
5. Especialización en industrias agroalimentarias de primera transformación escasamente generadoras de plusvalías.
6. Disfunciones heredadas que lo inhabilitan para responder a las nuevas demandas de garantía alimentaria y diferenciación de los alimentos, respeto al medio ambiente y valorización de ciertas unidades de paisaje.
En resumen, El Bajo Guadalquivir constituye un espacio que hasta ahora ha albergado una agricultura muy potente, especialmente beneficiada por el sesgo productivista de la PAC inicial, por la subvenciones y por los mercados garantizados. Ello ha ido configurando una cultura asistencial, poco proclive a la introducción de cambios de orientación, que hoy se ve comprometida por las penalizaciones a la producción, la supresión de los precios garantizados, la creciente competencia internacional, los recortes sociales y la histórica merma de sus recursos patrimoniales y paisajísticos. Las posibilidades de reconducción de esta situación van a estar muy condicionadas por la evolución de las características socio-institucionales de la zona.
DENSIDAD SOCIO-INSTITUCIONAL, CAPITAL HUMANO Y CAPITAL SOCIAL EN EL BAJO GUADALQUIVIR.
Agentes económicos, sociales e institucionales del Bajo Guadalquivir:
Agricultores//Cooperativas y sociedades Agrarias de Transformación junto a Empresas privadas//Comunidades de Regantes y Grupos de Riego junto a Asociaciones de agricultores//Ayuntamientos, Mancomunidad y Administración Regional.
Tal densidad de agentes socio-institucionales constituye, sin duda, una fortaleza de primer orden para el desarrollo del capital social de la zona, pero de modo alguno puede considerarse una condición insuficiente para la maduración de dicho capital social, ya que exige, no sólo la consideración de las relaciones de integración existentes dentro de un ámbito, sino, sobre todo, la capacidad y autonomía de los individuos para relacionarse con grupos externos y la existencia de sinergias entre las distintas instituciones. En este sentido, los lazos internos entre sus principales agentes no se acompañan de relaciones igualmente potentes con grupos externos.
Tales rémoras para la maduración del capital social guardan una estrecha relación con el escaso desarrollo del nivel formativo de los agricultores (capital humano).
PERCEPCIONES Y RESPUESTAS ANTE LOS NUEVOS RETOS.
- Las debilidades, entre las que figuran como más nombradas, son la salinidad de los suelos, la falta de rentabilidad de las parcelas de colonización (en torno a 12 Has) para los cultivos extensivos de regadío, las deficiencias en las infraestructura de riego o el escaso nivel formativo de los agricultores. En cambio, otros handicaps más determinantes en la competitividad territorial -retención de plusvalías, adaptación a las nuevas demandas de alimentos saludables, deterioro ambiental por sobreutilización de
Agroquímicos, etc.-gozan de un menor reconocimiento.
- Se aprecia, por otra parte, una coincidencia generalizada en la idea de que la reforma de la PAC constituye la principal amenaza para la zona.
- Los actores socio-institucionales son, pues, conscientes de la reducida disposición a asumir riesgos por parte de los agricultores y el carácter asistencialistas de las políticas tradicionales.
- La opinión de los agricultores sobre el principal factor de riesgo de la agricultura de la zona es igualmente contundente: la disminución de las ayudas de la PAC es identificada como el principal problema por los entrevistados. Le sigue la ausencia de alternativas de cultivo, la falta de canales de comercialización y los déficits en infraestructuras.
- Son los más jóvenes y las explotaciones más extensas los que con mayor frecuencia identifican la disminución de las ayudas como problema fundamental, sin que el factor localidad tenga incidencia en la distribución de las respuestas.
- En cuanto a las innovaciones de procesos: tanto los grupos de edad más jóvenes y la localidad identificada por su mayor dinamismo (Lebrija), como las explotaciones con más superficie cultivada destacan ampliamente por su mayor apoyo a los procesos de modernización del regadío.
- La adquisición de maquinaria también suele ser una innovación muy común dentro de este grupo, como lo demuestra el hecho de que el 46% de las explotaciones haya incorporado nueva maquinaria en los últimos años. Menos frecuente resulta, en cambio, la introducción de nuevos sistemas de cultivo (invernaderos, túneles…) que sólo han acometido el 4,5% de las explotaciones.
- En cuanto a las innovaciones de producto: La reforma del algodón ha estado, pues, afectando a las estrategias de cultivo aún antes de su concreción en la primavera de 2004, operándose su sustitución, mayoritariamente por tomate industrial, lo que, a juicio de algunos agentes, está comprometiendo el futuro de este último.
- Las innovaciones relacionadas con la organización y gestión empresarial adquieren, en cambio, mucha menor significación y destaca que el porcentaje de explotaciones de más de 50 ha de superficie introducen innovaciones de estas características en más de 4,5 veces el porcentaje general.
- Predominan, pues, las innovaciones de tipo defensivo (de procesos y producto) frente a aquellas (de organización y gestión) que, por su carácter más ofensivo, confieren una mayor competitividad.
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